domingo, 26 de diciembre de 2010

EL DISCURSO DEL REY, humor británico psicológico en un emocionante reto de superación


El discurso del Rey.

Estamos ante una extraordinaria película: por su emocionante y humana temática (original historia de superación de una tartamudez y enfrentamiento de dos personalidades y dos estatus sociales que desembocan en una indisoluble amistad) , por la grandiosa interpretación del trío actoral (el pusilánime pero esforzado y responsable rey Jorge (el inseguro Colin Firth), el falso logopeda y frustado actor shakespeariano con enérgica pero humorística flema británica (el teatral Geoffrey Rush) e Isabel, la esposa tierna y comprensiva pero impulsora de los actos del rey consorte porque detrás de todo gran hombre hay una gran mujer ( la dulce Helena Bonham Carter, tal vez la mejor interpretación de toda su ya larga carrera), acompañados de grandes secundarios, extraordinarios diálogos en los que se alternan gravedad y humor, un estupendo guión de David Seidler con agudísimas puntualizaciones y observaciones psicológicas que jalonan el film) y un montaje sobrio y eficaz así como una envolvente música del inevitable Desplat que apoya todos los hechos del film. Todo ello, reforzado con grandes secundarios y agudas observaciones psicológicas y humanas y de una fotografía ( Danny Cohen) de colores fríos y grises pero de grandes encuadres (destacaríamos el primer frustrado discurso del rey con una gran expectación en el estadio de Wembley, el paseo con el caminar rápido por los neblinosos jardines londinenses del rey y su "logopeda" instructor o los preparativos del discurso final del rey en los interiores góticos de la abadía de Westminster). Todo ello dirigido con magistral eficacia y sobriedad por Tom Hooper: la mejor película del año.

lunes, 15 de noviembre de 2010

TAMARA DREWE, un woodyalleniano film de cómic.


TAMARA DREWE, un woodyalleniano film de cómic.

Es una perfecta y magistral adaptación de la novela gráfica del mismo título de Posy Simmonds. La acción transcurre en el campo, en una granja propiedad del matrimonio formado por Nicholas Hardiment, popular autor de novelas de misterios, y su esposa Beth. El lugar incluye una granja con una pensión en donde vienen escritores a retirarse lejos del mundanal ruido en busca de paz e inspiración para sus historias, y tal vez a aprender algo del célebre Nicholas. Éste es un tipo rematadamente egocéntrico, infiel a su esposa, pero incapaz de vivir sin ella, pues funciona casi como secretaria y agente, y le da consejos repletos de sentido común. Revoluciona el lugar la llegada de Tamara Drewe, una joven impresionantemente atractiva, antigua lugareña que regresa a su pueblo natal con varias tallas menos de nariz, después de hacerse una rinoplastia y que ahora es una afamada periodista amarillista y supersexy que viene a ocuparse de una propiedad familiar. Y, por si fuera poco, Tamara se trae de Londres a su novio, una estrella del rock venida a menos que despierta la pasión de las adolescentes del lugar en un cóctel de hormonas que provoca situaciones absurdas, unas divertidas, y otras patéticas... Ella andará dividida entre la atracción de este amor de la adolescencia, el rockero, y el maduro escritor incapaz de no tirar los tejos a una belleza como Tamara. La llegada de Tamara acabará con esa paz del pueblo, desatará las más oscuras pasiones y tragedias absurdas en un delirante retrato de la Inglaterra de hoy en día, con sus mentiras y falsedades, en el que ningún personaje, ni siquiera la protagonista, se libra de la lucha de egos que les lleva a la mezquindad, en el que todos quieren hacer realidad sus sueños y terminan dándose de bruces con la realidad.
Stephen Frears demuestra su capacidad de adaptarse a cualquier tipo de material, esta vez un cómic “Tamara Drewe” de Possy Simmonds, inspirado a su vez en la novela "Lejos del mundanal ruido" de Thomas Hardy -entre las múltiples alusiones, uno de los escritores está preparando un libro sobre Hardy- que le proporciona buenos personajes y una clara referencia gráfica. Frears entrega una entretenida comedia de enredo con elementos dramáticos, los personajes no dejan de ser patéticos, cada uno a su modo. Frears toma el material de Tamara Drewe, una de las mejores novelas gráficas de los últimos años por su sinceridad, por su retrato de la clase media británica, por su tratamiento de unos personajes tan patéticos, mezquinos, interesantes y, sobre todo, tan reales como nosotros mismos. Aunque hay por supuesto una crítica mordaz al narcisismo, que lleva a la insensibilidad ante las muestras de amor de los que tienes alrededor, aunque también se contemplan las actitudes del otro lado de la barrera, es decir, la de dos fans incontroladas, que hacen verdaderas locuras por estar junto a su ídolo, y el film deviene en tintes negros cai trágicos en su último tramo, y también apunta a cómo las nuevas tecnologías se pueden convertir en armas que hacen daño, Frears quiere intencionadamente hacer un film de cómic, desvistiéndolo del elemento literario, de la psicología de los personajes y de toda trascendencia y bañándolo de ligereza, de tono liberador y frescura no exenta de cierta malevolencia e ironía pero intrascendente. Y aunque por momentos nos recuerde al mejor Woody Allen, está exenta de ese tono literario, de esos magníficos diálogos y de esa psicología de los personajes que encontramos en la obra del gran cineasta neoyorquino.
Pero la película es magistral en sus intenciones y propuesta: el director maneja un excepcional reparto con magistrales interpretaciones. Así es difícil señalar quién está mejor, si la dulce, servicial e ingenua Beth, mujer de Hardiment (Tamsin Greig), el ególatra y mujeriego escritor Nicholas (Roger Allam), el experto en Thomas Hardy, Glen Mc Greavy (Bill Camp), el rockero Ben Sergeant (Dominic Cooper) o el lugareño granjero Andy Coob (Luke Evans). Incluso las histéricas adolescentes Jessica Barden y Charlotte Christie están perfectas como elemento que precipita los acontecimientos, y sirven para pintar a cierta adolescencia muy real en la actualidad. Todo ello acompañado de una espléndida ambientación y fotografía y de un montaje lleno de sabiduría y eficacia con secuencias antológicas. Es un excelente film, aunque pueda decepcionar a los que pensamos que con esta idea y argumento y estas extraordinarias interpretaciones pudiera haberse hecho una inolvidable y “shakespeareana” obra maestra de nuestra sociedad.

martes, 9 de noviembre de 2010

LOS SEDUCTORES, un ingenioso y seductor entretenimiento en una ágil y divertida comedia romántica.


Los seductores, un ingenioso y seductor entretenimiento en una ágil y divertida comedia romántica.

A diferencia de otras películas de idéntico género, la procedencia de Los seductores es francesa, aunque sus responsables artísticos consiguen con ingredientes hollywoodienses de la mejor comedia americana todo aquello que una comedia comercial necesita: soltura en sus personajes, química entre los protagonistas y solidez en el guión para tratar secuencias y diálogos.
El argumento de Los seductores se basa en la relación entre el protagonista, su hermana y su cuñado dedicados a romper parejas. Sólo realizan los encargos donde la mujer es infeliz aunque no se haya dado cuenta. El método es el que sigue: él las seduce haciéndolas ver que valen más que lo que se creen. Pero en el caso que trata la película tienen que romper con las reglas y hacer una excepción: el motivo es que el protagonista rompe-parejas se encuentra apremiado por las deudas y ello le obliga a aceptar la propuesta de un millonario que le propone que en una semana antes de su boda, consiga romper la pareja de su hija con un universitario rico, a pesar de ser una pareja aparentemente muy feliz.
Un galán moderno, Romain Duris, y una icónica actriz, Vanessa Paradis, desarrollan sus químicas personales, contrapuestas en apariencia, en una deliciosa película que, aunque previsible, no por ello deja de poseer el suficiente encanto y estilo para convertirse en un impecable entretenimiento.
Si bien el director no innova, consigue con dinamismo secuencias tan divertidas como las de las más altas comedias. Entre los protagonistas consiguen con dulzura, simpatía y encanto convencer al espectador del triunfo de la relación sentimental verdadera y del amor. Divertida comedia.

sábado, 30 de octubre de 2010

La cámara se cuela en la vida: COPIA CERTIFICADA, obra maestra de Abbas KIAROSTAMI.




La cámara se cuela en la vida:
COPIA CERTIFICADA, obra maestra de Abbas KIAROSTAMI

Rodado en un bello pueblecito de la Toscana, Lucignano, “Copia certificada” es un film culto que trata dos temas: la originalidad en el arte (la copia frente al original) y la crisis de la pareja. Para ello se sirve de un brillante y cautivador relato multilingüe. Es un esfuerzo por parte del iraní Kiarostami de incrustar su discurso en el mundo occidental.Un emotivo relato sobre la naturaleza de las relaciones sentimentales. Una lúcida reflexión en torno al pasado y el futuro del cine. En Copia certificada, Abbas Kiarostami propone un fascinante juego de identidades inspirado en el clásico Viaggio in Italia rosselliniano.

Esta obra maestra nos narra cómo un hombre y una mujer, sin conocerse de nada, avanzan, peligrosamente, a través de una historia en la que, según pasan los minutos, resulta más complicado saber si son dos desconocidos fingiendo una relación de 15 años en horas bajas o una pareja madura en plena crisis que inventa una nueva realidad para salvar su historia de amor. Lo interesante es que Kiarostami nos da las claves para dejar volar nuestra imaginación.
Y como en el clásico de Rossellini Viaggio in Italia (Te querré siempre), esta pareja —ya no importa si auténtica o falsa— es capaz de condensar en apenas hora y cuarenta y cinco minutos las múltiples caras y etapas del amor, de ofrecernos una copia certificada (inspirada en tantas historias reales) de lo que supone construir una relación. Es una copia de las relaciones de pareja; es una copia certificada de todas las relaciones universales entre hombres y mujeres.

Kiarostami establece un juego con el espectador, a la vez que lo hace con sus dos protagonistas, que rayan a gran nivel, Juliette Binoche y William Shimell. La Binoche está espléndida, con una madurez y naturalidad como actriz fascinantes.
Copia certificada no es una narración secuencial llevada al cine, es la obra de un realizador que emplea el lenguaje cinematográfico copiando la apariencia de narrativa clásica para trasladar una atmósfera, una belleza y unas ideas, no solo sobre autenticidad sino también sobre la relación entre un hombre y una mujer.
La habilidad y cautivadora mirada con la que está dirigido este film parece la de un cuento moderno. El peso del filme lo lleva la actriz francesa Juliette Binoche quien en una escena como la del restaurante da una lección de cómo expresar distintas y diferentes emociones sin cambiar de plano. Es magistral también los primeros planos de ella, pintándose los labios y poniéndose los pendientes adecuados para él. El protagonista masculino es William Shimell, cantante de ópera de profesión, y supone su primer papel cinematográfico, pero quien sin tener la experiencia de la Binoche da con su elegante y sobria presencia la perfecta réplica a la actriz.
Copia certificada es una película que aspira a tener y lo consigue plenamente tanto una alta dosis de intelectualidad como de disfrute, y en la que únicamente a través de la interlocución de dos personajes - un escritor inglés y una galerista francesa de antigüedades- y puntuales encuentros con otras personas, intenta elaborar múltiples ideas y sensaciones vitales, algo que logra magistralmente de una forma cautivadora y planteando universales interrogantes. El relato de un domingo cualquiera, tiene momentos de road movie, de comicidad para la sonrisa y de introspección. La cámara se cuela en la vida, los sentimientos y los diálogos de los personajes y la vida y la interlocución de pensamientos y sentimientos se introducen en la cámara. Son de esas películas que fascinan por su manera de estar rodadas y contadas como en su momento lo han sido películas como Al final de la escapada (Godard), Play Time (Tati) o En la ciudad de Silvia (Guerin). Cine puro que da una vuelta de tuerca a las propuestas del Viaggio en Italia de Rossellini (en que se inspira claramente, siguiendo el lema dorsiano de que "Todo lo que no es tradición, es plagio") y avanza revolucionando cinematográficamente los logros de la nouvelle vague de un Rohmer o un Resnais: Obra maestra.

El viaje soñado de Violeta (Una historia a través de mis primeros cuadros).IX.







Una historia a través de los primeros cuadros de Carlos d'Ors,
contada por el artista cuarenta años después.





Olas en la Playa del Faro, 1975

IX

En la Playa del Faro todo era arena fina y olas bastante pronunciadas pues se había levantado viento. Las Olas en Playa del Faro, que formaban un verdadero oleaje de espuma, venían con saludos y se iban con adioses de un mar de un azul muy intenso y con hasta prontos, porque enseguida, como arrepentidas, regresaban temerosas. Nunca se decidían: es la eterna duda de las olas.

viernes, 29 de octubre de 2010

El viaje soñado de Violeta (Una historia a través de mis primeros cuadros).VIII.




Una historia a través de los primeros cuadros de Carlos d'Ors,
contada por el artista cuarenta años después.





Vía Férrea de Vilanova i la Geltrú, 1975.





VIII

Pero lo hizo por el camino más largo porque quería ver la Vía férrea que tanto le gustaba con aquella vieja y oxidada locomotora abandonada fuera de sus raíles. Desde allí podía divisar el pueblo a lo lejos. El cielo se estaba poniendo tormentoso porque ese día hacía mucho bochorno.




jueves, 28 de octubre de 2010

El viaje soñado de Violeta (Una historia a través de mis primeros cuadros).IX.



Una historia a través de los primeros cuadros de Carlos d'Ors,
contada por el artista cuarenta años después.


La puerta azul, 1976.

VII


Tras pasar por una misteriosa y vieja Puerta azul y atravesar un bosquecillo que había tras ésta, Violeta quiso bajar a la playa.

martes, 26 de octubre de 2010

El viaje soñado de Violeta (Una historia a través de mis primeros cuadros).VI.


Una historia a través de los primeros cuadros de Carlos d'Ors,
contada por el artista cuarenta años después.






Fachada Trasera de la Ermita, 1975
VI

Dejó atrás la Fachada Trasera de la Ermita con su multitud de tonos ocres, pardos y grises que daban a un huerto, donde ella cogía de niña almendrucos que tanto le gustaban de los muchos almendros que por entonces había.



lunes, 25 de octubre de 2010

El viaje soñado de Violeta (Una historia a través de mis primeros cuadros).V.

Una historia a través de los primeros cuadros de Carlos d'Ors,
contada por el artista cuarenta años después.



Pablo y Luis jugando al ajedrez
V


Al descender le pareció ver cómo sus hermanos Pablo y Luis jugaban al ajedrez bajo la sombra gris del emparrado del porche.

sábado, 23 de octubre de 2010

El viaje soñado de Violeta (Una historia a través de mis primeros cuadros).IV.


Una historia a través de los primeros cuadros de Carlos d'Ors,
contada por el artista cuarenta años después.

Tejados del Patio de la Ermita,
1976.
IV


Pero antes de bajar a la playa, subió al ático del artista de aquella casa donde divisó los bellos Tejados del Patio de la Ermita, el alegre limonero que protegía una cisterna blanca y los pinos y árboles que medio ocultaban la edificación moderna de al lado.

viernes, 22 de octubre de 2010

La red social, de David Fincher, frío pero importante film de docuficción sobre el creador y la creación de Facebook.





La red social no es sólo la crónica de un hallazgo informático, sino una interesante película sobre un joven brillante que se convirtió en millonario poco después de cumplir los veinte. Pero también es un sombrío y áspero retrato psicológico de un niño que creó la mayor red social mundial sin saber prácticamente nada de relaciones humanas... La esperada radiografía de David Fincher de una de las mayores y más representativas ideas tecnológicas del momento es una idea que, por cierto, no surgió de la nada, sino de la frustración por una cita romántica que salió mal...
En La red social su director David Fincher vuelve a desplegar su saber fílmico y su técnica perfecta para contar la historia desde un punto de vista documental, de biopic, aplicando un montaje perfecto y calculado que le sirve para diseccionar una historia dotada de varias líneas temporales con una precisión de cirujano. No obstante, todo se dispone en realidad en torno a la elaboración de un retrato psicológico y de carácter, que además tiene como trasfondo atroz el retrato humano de las universidades de alto copete, mientras nos hace intuir las enormes posibilidades por explotar a la era de internet. Todo esto no es moco de pavo, pero Fincher y el guión de Aaron Sorkin quieren que La red social sea una película fría, sin emociones humanas y, en definitiva, una película algo cínica, aunque también bastante certera en su análisis de la vaciedad humana en los tiempos que corren.
La película desarrolla el proceso personal y creativo que culminó con la fundación de Facebook (inicialmente bautizado como theFacebook), un accidentado camino sembrado tanto de éxitos como de decepciones y ensombrecido por diversas demandas y acusaciones de robo de ideas.
Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) es un estudiante de Harvard con mucho talento para la informática aunque poco hábil en las relaciones sociales. Una noche de octubre de 2003, tras un desengaño amoroso, Mark se sienta en su ordenador y hackea la base de datos del campus, programando una página web en la que sus compañeros acceden a fotos de chicas de la universidad y votan por las que "están más buenas". Este sitio, llamado Facemash, le reporta no pocos problemas (acusaciones de misoginia así como de violación de la privacidad y de derechos de autor) pero también le hace extremadamente popular, sentando además las bases de lo que después sería Facebook.
Otro personaje vital en la trama y en la historia real es Eduardo Saverin (Andrew Garfield), amigo de Zuckerberg y uno de los cofundadores de Facebook, que aportó el capital inicial necesario para que se iniciara el proyecto. Y además el personaje clave para el despegue de la empresa (y, por ende, para la evolución del personaje de Zuckerberg) es Sean Parker (Justin Timberlake), el que fuera cofundador de Napster. Presentado en el filme como un joven visionario, brillante, extrovertido (casi apabullante) y extremadamente práctico para los negocios, pero también ambicioso y manipulador, Parker sugiere el traslado a Palo Alto (dentro de Silicon Valley, California), donde Facebook pudiera codearse con las más grandes empresas tecnológicas.
En palabras de su guionista Aaron Sorkin, el protagonista "es fundamentalmente un pirata informático y los piratas son, por naturaleza, anarquistas"; por ello, "lo último que quiere hacer es asesinar a Facebook a través de convertirlo en un bien de consumo que genera dinero y que no sea anarquista. Esa es la historia de la película, el viaje desde pirata informático a director ejecutivo”.
Pero La red social constituye el relato de una traición a varios niveles, en tanto su personaje central es percibido como un joven arrogante y desleal: la humillación a la que somete a su ex novia o el tratamiento que dispensa a sus compañeros de Harvard o a sus amigos. A través de numerosos flashbacks, la película constituye una imagen caleidoscópica de lo que supone la deslealtad para sus protagonistas. En la creación de un proyecto (que luego se convierte en empresa) entran en colisión la ambición, la responsabilidad y los principios, generando como subproducto involuntario la traición, que adquiere connotaciones dispares para el que la comete y para el que la sufre.
La película de David Fincher plasma la dificultad de la comunicación. Así, el filme constituye una reflexión acerca de cómo nuevas tecnologías como internet y, especialmente, las redes sociales, han modificado las relaciones humanas. La posibilidad de reinventarse públicamente a uno mismo, el anonimato, la ausencia de privacidad, la facilidad con la que se establecen "amigos" pese a la lejanía y a la impersonalidad del trato, la creciente incomunicación en plena "era de la comunicación" y otras cuestiones más universales como la responsabilidad o el precio que hay que pagar por la ambición y el éxito constituyen el telón de fondo de la historia presentada de un modo objetivo, documental y carente de sentimentalismo.
Fría pero importante película de docuficción.

El viaje soñado de Violeta (Una historia a través de mis primeros cuadros).III.


El viaje soñado de Violeta en Vilanova i la Geltrú

(Una historia a través de los primeros cuadros de Carlos d’Ors, escrita por el artista cuarenta años después ).
La Samaritana, 1978

III


Violeta decidió cruzar la cancela de aquella casa y, a imagen y semejanza de La Samaritana bíblica, sacó agua del pozo. Pero el agua era para ella; tenía sed puesto que el calor del patio andaluz, casi tropical, le embargaba. Y el agua refrescó su boca. Y a su presencia llegó el aire marino que se respiraba antes de llegar a la playa.

jueves, 21 de octubre de 2010

El viaje soñado de Violeta (Una historia a través de mis primeros cuadros).II.




El viaje soñado de Violeta en Vilanova i la Geltrú

(Una historia a través de los primeros cuadros de Carlos d’Ors,

escrita por el artista cuarenta años después )



II














Ermita de San Cristóbal, 1965


Hasta que un día ya no volvió más. Después de un mes de leales visitas, aquella mañana la muchacha se había despertado sin el cálido gorjeo de su ruiseñor. Había esperado impaciente frente a la ventana durante una hora y al ver que no aparecía, unos oscuros pensamientos cruzaron su mente.
-Puede que alguna desgracia haya sobrevenido a mi fiel ruisenor –dijo en voz alta-, tal vez esté enfermo, o quizá…
No se atrevió a completar la frase, tal era el pánico que le suscitaba. Presa de la agitación, caminó a un lado y a otro de la habitación. El aspecto de su cabello sorprendentemente había dejado de interesarla. De pronto se detuvo en seco.
-A lo mejor no le sucedió ningún mal. Puede que sencillamente se cansara de visitarme.
Violeta recobró la calma ante este pensamiento e imaginó al pájaro azul volando libremente por algún lugar del mundo.
-Al fin y al cabo –concluyó-, ninguna relación es para siempre.
Abrió la ventana de par en par y apoyó sus brazos en el alféizar, como lo hacía cuando el pájaro la visitaba. Después observó la plaza, llena de árboles, y le pareció distinguir que algo se movía en la copa de uno. Miró atentamente y, sin esperarlo, una sombra azul salió de entre las ramas y sobrevoló la plaza, perdiéndose en la lejanía. Gracias a esta alucinación, tan grata, Violeta sonrío y, ya tranquila, cerró la ventana, dando por terminada la relación con su ruiseñor.

Aquel día hacía muy buen tiempo, por lo que a la muchacha le apeteció salir a dar un paseo. Se puso un largo vestido de franela de color lila, confeccionado con una tela muy fina, y un sombrero de pamela con que protegerse del sol. Después salió a la calle y, tras dejar atrás el pueblo, se encaminó por un sendero pedregoso. Debido a su pendiente, el camino resultaba duro por tramos, pero las vistas que se tenían sobre el mar recompensaban al que subiera la cuesta. El tramo final, donde las piedrecitas estaban cubiertas de arena, desembocaba en una plazuela circular de pequeñas dimensiones y presidida por una ermita. Violeta, sin dejar de juguetear con su largo cabello, pasó por delante de aquella Ermita de San Cristóbal y se detuvo a escuchar el inquietante silencio que emanaba de los ventanucos de su fachada. En el centro de la plaza un tronco casi seco de higuera evocaba tiempos en los que niños harapientos trepaban por sus viejas ramas para hurtar higos maduros y frescos. Había también allí una palmera marítima, también anciana, que poseía un tronco robusto y ancho. Regalaba palmas a quien quisiera trasladarse allí el Domingo de Ramos a oír misa en la Ermita de San Cristóbal. O cualquier domingo, ya que todos son fiesta.

miércoles, 20 de octubre de 2010

El viaje soñado de Violeta (Una historia a través de mis primeros cuadros). I.

El viaje soñado de Violeta en Vilanova i la Geltrú

(Una historia a través de los primeros cuadros de Carlos d’Ors, escrita por el artista cuarenta años después )


La mujer del pájaro azul, 1972


I
Aquella mañana de comienzos de junio, Violeta se despertó con el gorjeo de un ruiseñor. Por lo extraño que le resultó despertar con ese sonido, se incorporó enseguida sobre la cama y corrió, con los pies descalzos, a mirar por la ventana. Allí, tendido sobre el alféizar, vio un pequeño pajarito que se había lastimado las alas. A la muchacha le horrorizó encontrar un pájaro malherido en su ventana, pues nunca había tenido animales en casa y tampoco ahora lo deseaba. Sin embargo, al verlo quizá tan débil, tan desvalido, no pudo evitar apiadarse de él, que agitaba sus alas como pidiendo ayuda. Tal vez fue su conmovedor gorjeo, lo que definitivamente hizo que Violeta saliera corriendo a bucar algo con que curarlo. Al cabo de unos minutos, regresó con las manos llenas de remedios, que depositó sobre la cama. Después tomó un poco de algodón y, tras humedecerlo con alcohol, comenzó a aplicar la cura sobre sus alas temblorosas. Mientras, con cautela, pasaba el algodón por su cuerpecito, la muchacha advirtió que el plumaje del ruiseñor era de un azul muy intenso. Dedicó cerca de media hora a sanar sus heridas, y se podría decir que por primera vez trató a un animal con verdadero afecto. Poco después, tras un tiempo de reposo, el ruiseñor miró a Violeta con ojos agradecidos y echó a volar, desapareciendo a través de la Plaza de Eugenio d'Ors en dirección hacia la Playa del Faro.
A partir de entonces se creó una intensa relación entre la muchacha y el ruiseñor, que iba a visitarla cada mañana. Ella disfrutaba mucho peinándose el cabello, por lo que a menudo recibía a su pájaro cantor mientras se alisaba el pelo con las manos. Lo curioso es que quienes la conocían afirmaban no haber visto jamás a Violeta utilizar un peine. Al parecer le bastaba con pasar las manos por su espesa cabellera para dejarla lisa y bien cepillada, al modo en que lo haría un buen peine. También dijo en una ocasión que le resultaba más placentero el contacto directo de las manos con el cabello, con el que podía juguetear a placer el tiempo que quisiera. Por tanto el ruiseñor acudía fielmente todas las mañanas y Violeta, despertada por su dulce cantar, abría la ventana y se quedaba largo tiempo peinando su cabellera. Dado que no era infrectuente sorprender a la muchacha en compañía del animal y dado el asombro que su llamativo plumaje despertaba, los habitantes de Vilanova i la Geltrú, de donde era oriunda, no tardaron en llamarla “La mujer del pájaro azul”.

jueves, 14 de octubre de 2010

Cine-Literatura: "Villa Amalia" (Jacquot), quedarse en soledad para buscar la libertad y la felicidad.

A pesar de ser un autor prácticamente desconocido en nuestro país (yo es la primera película que he visto suya), Benoît Jacquot tiene ya una larga trayectoria como director desde que comenzara a realizar cine a mediados de los setenta. Amante de la literatura e interesado en las teorías psicoanalíticas, su prestigio se ha ido labrando gracias a su pulcritud a la hora de realizar adaptaciones literarias. Desde Fyodor Dostoyevsky, Franz Kafka, Henry James, Jorge Luis Borges, Marivaux, Yukio Mishima hasta Marguerite Duras, Jacquot ha configurado a través de su obra un rico panorama intelectual y filosófico reflejo de las inquietudes de la época que le ha tocado vivir. A menudo se ha servido del retrato de personajes femeninos esquivos o inseguros, en proceso de búsqueda de su propia identidad, que se internan en tortuosos caminos de auto-conocimiento a través de la experimentación con actitudes y posturas que les hacen enfrentarse con los demás pero también con sus propias inseguridades.


Y es en este sentido en el que podemos inscribir su último film, Villa Amalia. La película encaja a la perfección con ese propósito practicado a lo largo de su carrera: de nuevo parte de una adaptación literaria, en esta ocasión del escritor Pascal Quignard, vuelve a trabajar con Isabelle Huppert en su sexta colaboración juntos y regresa a los ambientes burgueses en los que ha desarrollado buena parte de su obra, y, sobre todo, vuelve a centrar la narración en la metamorfosis que sufre una mujer y en el proceso de cambio que la conduce a alcanzar su libertad, tanto física como mental y espiritual y, en definitiva, su felicidad. Isabelle Huppert interpreta a Ann, una prestigiosa pianista intérprete y compositora que se ha de replantear toda su vida después de conocer que ha sido víctima de una infidelidad. A partir de ese momento, todo su mundo se desmorona y decide emprender un camino de huida hacia la soledad de sí misma. Jacquot construye una película cortada y seca, aunque sensitiva, muy influida por los ritmos y el tempo musical de los acordes de su protagonista pianista y capaz de crear atmósferas contrapuestas de un plano a otro que nos conducen desde la ansiedad y el desconcierto, hasta la serenidad que desprende un luminoso día de playa. Juega con el sentimiento sin sentimentalismo y modula austeramente el silencio, la rabia contenida y la desazón. Villa Amalia es un film sobre lo terrible y a la vez hermoso que puede ser la soledad, también sobre el proceso de despojamiento de lo que todos tenemos que quitarnos si queremos llegar al núcleo de nuestros miedos más íntimos para actuar sobre ellos. En ese sentido, Ann se enfrentará no sólo a su marido, sino también a su padre (curioso dibujo del personaje de un padre judío que también ha huido -como ella- de los gritos y cortinas de su esposa), un padre que la abandonó siendo pequeña y que ahora regresa a su vida. Ann romperá también con su profesión para alcanzar emociones que la perturban pero que al mismo tiempo se convierten en su catarsis. Isabelle Huppert vuelve a regalarnos un trabajo de intensidad interpretativa irreprochable en un personaje aparentemente frío y cruel con lo que le rodea, pero decidida e imperturbable en su propósito. La película es ella, su personaje, y nada más. Ella y un director que la mima en cada plano y sabe sacar la fragilidad que alberga su aparentemente helado corazón.

Los enfoques "nouvellevaguescos" de los silencios contemplativos y del encuentro con la vieja Amalia, los baños haciendo el muerto en el mar de Ischia, y los encuentros rohmerianos al sol con los italianos en el barco, consiguen hacernos sentir ganas de seguir viendo cine francés tan exquisito y profundo como éste. Todo ello con una puesta en escena punzante, cortante, seca minimalista y elíptica. Un estilo que oscila entre la asonancia de la música vanguardista y el naturalismo literario y minimalista de la nouvelle vague, y cuya eficacia reside en la mezcla entre lo natural y lo psicológico.


Jacquot convierte "Villa Amalia" en una obra reflexiva que consigue llevar a fondo la exploración de lo femenino que se ha ido gestando en su filmografía. Para este proceso explorador juega un papel fundamental su puesta en escena basada en la sequedad y lo contemplativo y, sobre todo, en el modo en que se muestra el sentimiento de fascinación por un paisaje y una actriz. En este sentido se relacionaría con el cine de Rohmer. Porque el cine de Benoit Jacquot , como el de Eric Rohmer, precisa de un ojo sensible para no dejar pasar pequeños matices relacionados no sólo con la disposición de los personajes en los encuadres o con la utilización de los colores, sino también con el uso de la banda sonora o del sonido exterior. Una mujer que huye de su pasado en busca de la libertad y de sí misma y, en definitiva, en búsqueda de su felicidad.

domingo, 10 de octubre de 2010

Mis tardes con Margueritte, ternura, sencillez y amor a las palabras y a la lectura a raudales.


Mis tardes con Margueritte,
ternura, sencillez y amor a las palabras y a la lectura a raudales.

Tras 'Conversaciones con mi jardinero', hemos disfrutado de otra deliciosa comedia con ribetes tiernos y ejemplares del cineasta galo Jean Becker, centrada en las relaciones entre un hombre semianalfabeto y una anciana letrada. El francés Jean Becker quiere volver a emocionar a los espectadores como ya hizo en sus anteriores trabajos, con "Mis tardes con Margueritte". La historia narra el encuentro entre Germain, un cincuentón fracasado y obeso, y Margueritte, una anciana apasionada por la lectura. Cuando ella empiece a leerle novelas, Germain descubrirá la magia de los libros. La desgracia llegará cuando Margueritte se vaya quedando ciega, lo que empujará a Germain a leerle extractos de sus libros favoritos, motivado por la mezcla de admiración y amor que siente hacia ella. El cincuentón Gérard Depardieu y la nonagenaria Gisèle Casadesus son los protagonistas de este sencillo drama, sin más pretensiones que reflejar los sentimientos más puros del ser humano. Buenas intepretaciones y un guión de mucha calidad demuestran que el cine francés ha revivido su época dorada.
A partir de tan sencillo argumento, 'Mis tardes con Marguerite' embarca al espectador en un tierno y ejemplar viaje hacia el conocimiento, donde un hombre poco educado, (magnífico Gérard Depardieu), y una abuela al final de sus días, pero aún lúcida y con unas enormes ganas de vivir (inolvidable Gisèle Cassadesus), se complementarán a las mil maravillas. Lo cual da paso a una ejemplar lección vital, por medio de la cual se demuestra que nunca es tarde para aprender y menos aún para ser feliz.
La lectura, la convivencia, el valor de la amistad, la bondad, la tolerancia, la educación y la imaginación son conceptos que brillan esplendorosos en esta película señera, de una ternura a flor de piel y un encantador sentido del humor. Sazonada con emoción contenida y captada con ternura por la cámara de Jean Becker con toda propiedad. No en vano se trata del hijo de uno de los más grandes directores de la historia del cine francés, Jacques Becker, autor de 'París, bajos fondos' (1951). La trama discurre apacible, sin prisas, plena de diálogos pausados y extractos de capítulos de novelas célebres. Un filme, en suma, realizado con una sensibilidad extrema, poniendo especial atención en los pequeños detalles, en la ironía sin malicia, en la melodía de las miradas y en la belleza moral de los seres humanos que protagonizan la película. Todo se dice con certeros toques y una cámara pudorosa en esta fábula tierna y bella, y es precisamente esta delicadeza en la expresión y las situaciones lo que confiere trascendencia humana a 'Mis tardes con Marguerite'. Tal vez sólo una mayor ambición en el guión y en los personajes que rodean y acompañan al dúo protagonista y un mayor vuelo en la relación literatura y situaciones vitales hubiera podido convertir este film en una obra maestra. Gran película, de todos modos.

lunes, 6 de septiembre de 2010

CONOCERÁS AL HOMBRE DE TUS SUEÑOS, sabia y ácida comedia coral de un fatalismo burlón.



CONOCERÁS AL HOMBRE DE TUS SUEÑOS, sabia y ácida comedia coral de un fatalismo burlón.

Tras su rancia postal barcelonesa de Vicky, Cristina… y su descafeinada y artificiosa Si la cosa funciona en la que suponía su vuelta a Nueva York, Woody Allen llega, una vez más, puntual a su esperada cita anual con Conocerás al hombre de tus sueños en lo que supone la vuelta a la ciudad de Londres y a las fallidas relaciones interpersonales que caracterizan a sus característicos personajes.
La nueva película de Allen es una comedia que desprende cierto pesimismo irónico y burlón en torno a las relaciones entre los humanos. El matrimonio de Alfie y Helena se rompe cuando al primero le entra una crisis de edad ante el miedo a envejecer. Entonces Alfie (Anthony Hopkins) decide ir al gimnasio, hacer footing todos los días y salir con una joven y despampanante prostituta ocasional. Por otro lado, la hija de Alfie y Helena, Sally (Naomi Watts), tiene también problemas con Roy (Josh Brolin), un escritor frustrado tras un primer éxito literario que no puede volver a reproducir. Roy se enamora de la vecina hindú que toca a Bocherini con su guitarra en la ventana de enfrente (siempre hay una vecina en la ventana de la casa de enfrente), mientras que Sally hace lo propio de su jefe galerista (Antonio Banderas). Por otro lado Helena busca el consuelo espiritual después de que su marido lo deje, en la pitonisa Crystal. Curiosamente será la única que termine feliz, los otros seguirán buscando una felicidad que se les muestra caprichosa y traicionera.
En Conocerás al hombre de tus sueños se presentan retazos del universo de este genuino autor. No sólo en sus temáticas y obsesiones ( la angustia a la muerte, la soledad, el miedo a envejecer, el destino caprichoso y azaroso que se impone a los deseos de los personajes, la ambición, las relaciones marcadas por una gran diferencia de edad, la creencia en las pitonisas y en la reencarnación) sino también con ciertos elementos que se configuran como tomados de anteriores obras. Así por ejemplo la girl de Alfie nos recuerda a la inglesa del personaje de Mira Sorvino en Poderosa Afrodita, el horizonte que se divisa tras el descubrimiento de que la novela de Roy es robada podría tener algunas semejanzas a las de Match Point, donde también salía a la luz el peso moral ante espinosas acciones. O personajes como el de la pitonisa, que ya forman parte del universo que nos has regalado Woody. Ciertos personajes parecen estar más cercanos al mundo neoyorquino, como por ejemplo la neurótica Helena (interpretada por Gemma Jones con encanto y solvencia), que ahoga sus penas en el alcohol y las directrices que le dicta la pitonisa). Mientras que otros, el galerista (interpretado por Antonio Banderas) parecen más propios de su etapa inglesa. En todo caso, todo el reparto responde con manifiesta solidez a la llamada de su director.
La última película de Allen es una comedia muy entretenida, que se degusta con deleite y no quieres que se acabe y que está realizada con pericia y maestría en el montaje y dirección de actores y genialmente interpretada por todos y que acaba seduciéndonos a sus seguidores. Quizás ésta sea una de las grandes virtudes del director de Manhattan: la capacidad de seducir a su fiel público con historias ya vividas en su filmografía, con diálogos ingeniosos e irónicos, aunque con un humor menos hilarante y vital que antes pero más sabio e inteligente, y con un espléndido guión coral del que nunca sabrías qué destacar más y que sigue satisfaciéndonos y convenciéndonos. El fatalismo del destino no es trágico como en Match Point , sino burlón e irónico. La mejor película de Woody Allen desde la genial Match Point.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

THE GIRLFRIEND EXPERIENCE, sugerente docudrama de flashbacks.


THE GIRLFRIEND EXPERIENCE,
sugerente ejercicio de cine puro en un docudrama de flashbacks.

Steven Soderbergh rueda un drama experimental que sigue la vida de una prostituta de lujo en plenas elecciones presidenciales de Estados Unidos. Un ejercicio fílmico de cine puro que invita a reflexionar sobre la era del capitalismo post-crisis, centrándose en la historia personal de una joven que intenta compaginar su vida profesional y amorosa en el negocio del sexo.
Sasha Grey, estrella del porno, da el salto al cine convencional con un papel protagonista. La película relata cinco días de una prostituta de lujo. El resto del reparto es buscadamente anónimo, haciendo de "The girlfriend experience" una producción de corte independiente con todas las de la ley.
Este film es un pequeño ejercicio de estilo en el que Steven Soderbergh se desenvuelve cómodamente y con gusto, mostrando que sabe rodar una historia de la vida actual desde un enfoque independiente, una narrativa poco convencional y un contenido ideológico limitado pero interesante y polémico, si bien siempre predominando aparentemente su estética formal por encima de la hondura real del relato. The girlfriend experience es una película más atractiva de planteamiento y forma de estar rodada que conmovedora en sus mecanismos experimentales de tipo impresionista y minimal, siendo muy atractivo el uso narrativo de un verdadero puzzle de flashbacks; el uso de la cámara de alta definición y el montaje inteligentemente sutil, así como el protagonismo puntual de la música de percusión. Pese a su aparente frialdad de "mostrar" como un verdadero ejercicio de cine puro sin tomar postura ni desarrollar psicologías, la película conmueve a ratos y se contempla con mucho deleite esta breve historia de la prostituta que ofrece un servicio de novia a su clientes, metáfora de la necesidad de liberación de los sentimientos que constriñen una sociedad capitalista preocupada sólo por el negocio y el dinero, tiempos previos a las elecciones presidenciales y a la llegada del partido demócrata de Obama.
La protagonista del reparto es la actriz porno Sasha Grey. Tiene 22 años y su interpretación
-lánguida y fría- , si buen puede resultar a ratos monocorde y apática, está bastante lograda dentro de las intenciones estilísticas de su director. En conjunto, Sasha es magnética y poderosamente atractiva para una historia donde el voyeurismo de los diálogos entre cliente y prostituta no parece querer mostrarnos más que un documental de realismo sugerente. Pero esta actriz acaba hechizando y convenciéndonos finalmente de ser un ejemplo de lo mucho que se puede hacer con tan poca gestualidad. Magistral ejercicio de cine puro en el que luces (faros de coches, bombillas, velas) y reflejos reveladores de cristales en escaparates y edificios son su verdadero secreto.

martes, 24 de agosto de 2010

INFANCIA, DIVINO TESORO

Necesito atrapar aquellos años perdidos de mi infancia: que no se me vayan de entre los dedos (como el agua al meter la mano en la orilla del mar).













Con mis hermanos Esperanza y Alfonso en Sangenjo (Pontevedra)


en agosto de 1955 (yo tenía cuatro años recién cumplidos).

viernes, 20 de agosto de 2010

EL TEATRO, ÚLTIMA ARTESANÍA


Los que hacéis TEATRO sois los últimos artesanos de un mundo industrializado, tecnocratizado y computadorizado.

lunes, 19 de julio de 2010

MADRES E HIJAS, una gran historia sentimental que no emociona.

MADRES E HIJAS, una gran historia sentimental que no emociona.

Rodrigo García nos ofrece en Madres e Hijas un personal film con un estilo realista y naturalista de fría sentimentalidad.

Annette Bening intepreta a Karen, una mujer que tuvo una niña a los 14 años y que la dio en adopción, desde entonces no ha tenido noticias de ella y no sabe quién es su hija ni qué hace en el mundo, y ese no saber la atormenta día y noche. La única luz en la vida de Karen es el fisioterapeuta Paco (Jimmy Smits), un hombre bueno y dispuesto a amarla sin importarle el pasado.

Naomi Watts interpreta a Elizabeth, la hija de Karen, esa niña que fue abandonada y que nunca supo quién es su madre, y que ahora es una mujer decidida que trabaja en una firma de abogados dirigida por Paul (Samuel L. Jackson), un hombre mayor que ella, con quien tiene un amorío, como tantos en su vida, salvo que esta vez la propia Elizabeth queda embarazada.
Por otra parte Lucy (Kerry Washington) es una joven que quiere ser madre a toda costa, como muchas mujeres para las que la maternidad es el verdadero objetivo y el centro de su vida, pero que no logra quedar embarazada.

La fatalidad separa y une las vidas de estas mujeres mientras ellas tratan se superar los traumas del pasado: la una, el síndrome del abandono materno, la otra, el síndrome de rechazo de un hijo y la última, la incapacidad de procrear y el infierno burocrático y emocional de la adopción. Las tres historias confluyen en un mismo cruce de caminos en un frío sentimentalismo ciertamente intencionado. García sujeta las riendas con pulso firme durante casi toda la proyección, mientras Anette Benning y Naomi Watts se mueven coherentemente en el filo del abismo, dañando sin miramientos, de pura amargura, a quienes les rodean.

¿Cómo es posible que una película que tiene todos los ingredientes para ser una gran película (soberbias interpretaciones, extraordinaria fotografía, buena música, interesante y sentimental historia) no emocione? Algo parecido a un plato que a pesar de tener los mejores ingredientes no acabe de deleitarnos o un equipo de fútbol con extraordinarios jugadores pero que no practique un armónico y buen fútbol. Pese a su personal estilo (de un frío realismo), Rodrigo García no consigue emocionarnos ni sentimental ni artísticamente. Una persona tan llorica y sentimental como yo, no soltó ni una sola lágrima durante su proyección.

No se pueden negar las grandes virtudes de este film (pese a incongruencias y errores en algunas situaciones del guión y el fallido y cursi final), pero el fracaso del film radica en mi opinión tal vez porque es una historia que encierra una gran carga sentimental y se quiere ofrecer al espectador de una manera cruda, fría y sin caer en el necesario sentimentalismo.

viernes, 9 de julio de 2010

¡HASTA SEPTIEMBRE! ¡FELIZ VIAJE!


SE SUSPENDEN LAS ENTRADAS DE ESTE BLOG HASTA EL 20 de AGOSTO.

lunes, 5 de julio de 2010

Marta Moriarty y la espiritualidad plástico-literaria de su librito "SLOWRYTHM".


Marta Moriarty ha publicado y nos ha regalado un precioso librito titulado Slowrythm, con la portada de estética a lo "William Morris" y de formato casi cuadrado, y en el que figuran las entradas de su Blog con este nombre del 2009. En este librito se refleja todo el alma delicada - sencilla y a la vez refinada- de Marta. Y su gran sensibilidad plástico- literaria. Este libro es una verdadera "delicatessen" para los que - como ella- amamos esa feliz conjunción entre artes plásticas y literatura (que es otro arte); esto es, la literatura a través del arte y el arte a través de la literatura. El texto que resume y define el propósito de su librito calendario es el del gran pintor romántico Caspar David Friedrich, primero de este Blog-librito, titulado "Un día es el primero". Dice así:


"Cierra el ojo corporal para que puedas ver primero la imagen en el ojo espiritual. A continuación, haz salir a la luz lo que has contemplado en la oscuridad para que ejerza su efecto en otros, de afuera hacia dentro."

sábado, 3 de julio de 2010

PELIGROS y CORRUPCIÓN en la evolución pictórica de Miquel BARCELÓ.



PELIGROS y CORRUPCIÓN en la evolución pictórica de Miquel BARCELÓ.

¿Cuál es el peligro y la corrupción en la evolución de la pintura de Barceló? ¿Cuáles son las maldades en que ha incurrido su creación artística?
El problema de toda obra de arte es que al ser un elemento cultural tiene que conservar su espiritualidad trascendente, su resonancia fuera de su propia existencia; es decir, trascender, y salir fuera y por encima de ella misma.No basta ser original o aparentarlo, sino mantener esa originalidad como expresión sincera y auténtica del alma del artista. Miquel Barceló encontró el secreto de su pintura en ese entrañarse orgánicamente con la pintura y lo que representaba o quería figurar en sus obras. Al entrañarse tanto, no pudo escaparse de sí mismo y perdió el control que todo artista -y el pintor también- debe ejercer sobre su propia obra. Barceló se creyó un "mago"; un "prestidigitador de la pintura".

Y, al mirarse tanto "su propio omblígo", por decirlo así, acabó no sabiendo levantar la cabeza y mirar de frente y fuera de sí mismo; esto es, acabó amanerándose. Su pintura dejó de hacernos pensar y emocionar para sólo hacernos "sentir" en algunos momentos. Y sus creaciones perdieron en parte su interés como valor artístico de permanencia. Y he aquí que su lugar como creador en el arte contemporáneo de nuestro tiempo, sin negarle su importancia, perdió relevancia.
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Fragmento del artículo de Carlos d'Ors titulado "Miquel Barceló: Las entrañas de la pintura y la pintura entrañada", publicado en "NUEVA REVISTA", Nº 128, verano de 2010,pp.180-191,fragmento de la pág. 191

jueves, 1 de julio de 2010

Calendario "EL AMIGO DEL DESIERTO": JULIO. Texto: Pablo d'Ors.


JULIO

Entre el desierto y yo,

y acaso entre el desierto y todo hombre,

existe un vínculo secreto

que no es traspasable
a ningún otro paisaje natural…

miércoles, 23 de junio de 2010

"VILLA AMALIA", la huida de una mujer hacia la soledad en busca de sí misma.






A pesar de ser un autor prácticamente desconocido en nuestro país (yo es la primera película que he visto suya), Benoît Jacquot tiene ya una larga trayectoria como director desde que comenzara a realizar cine a mediados de los setenta. Amante de la literatura e interesado en las teorías psicoanalíticas, su prestigio se ha ido labrando gracias a su pulcritud a la hora de realizar adaptaciones literarias. Desde Fyodor Dostoyevsky, Franz Kafka, Henry James, Jorge Luis Borges, Marivaux, Yukio Mishima hasta Marguerite Duras, Jacquot ha configurado a través de su obra un rico panorama intelectual y filosófico reflejo de las inquietudes de la época que le ha tocado vivir. A menudo se ha servido del retrato de personajes femeninos esquivos o inseguros, en proceso de búsqueda de su propia identidad, que se internan en tortuosos caminos de auto-conocimiento a través de la experimentación con actitudes y posturas que les hacen enfrentarse con los demás pero también con sus propias inseguridades.
Y es en este sentido en el que podemos inscribir su último film, Villa Amalia. La película encaja a la perfección con ese propósito practicado a lo largo de su carrera: de nuevo parte de una adaptación literaria, en esta ocasión del escritor Pascal Quignard, vuelve a trabajar con Isabelle Huppert en su sexta colaboración juntos y regresa a los ambientes burgueses en los que ha desarrollado buena parte de su obra, y, sobre todo, vuelve a centrar la narración en la metamorfosis que sufre una mujer y en el proceso de cambio que la conduce a alcanzar su libertad, tanto física como mental y espiritual y, en definitiva, su felicidad. Isabelle Huppert interpreta a Ann, una prestigiosa pianista intérprete y compositora que se ha de replantear toda su vida después de conocer que ha sido víctima de una infidelidad. A partir de ese momento, todo su mundo se desmorona y decide emprender un camino de huida hacia la soledad de sí misma. Jacquot construye una película cortada y seca, aunque sensitiva, muy influida por los ritmos y el tempo musical de los acordes de su protagonista pianista y capaz de crear atmósferas contrapuestas de un plano a otro que nos conducen desde la ansiedad y el desconcierto, hasta la serenidad que desprende un luminoso día de playa. Juega con el sentimiento sin sentimentalismo y modula austeramente el silencio, la rabia contenida y la desazón. Villa Amalia es un film sobre lo terrible y a la vez hermoso que puede ser la soledad, también sobre el proceso de despojamiento de lo que todos tenemos que quitarnos si queremos llegar al núcleo de nuestros miedos más íntimos para actuar sobre ellos. En ese sentido, Ann se enfrentará no sólo a su marido, sino también a su padre (curioso dibujo del personaje de un padre judío que también ha huido -como ella- de los gritos y cortinas de su esposa), un padre que la abandonó siendo pequeña y que ahora regresa a su vida. Ann romperá también con su profesión para alcanzar emociones que la perturban pero que al mismo tiempo se convierten en su catarsis. Isabelle Huppert vuelve a regalarnos un trabajo de intensidad interpretativa irreprochable en un personaje aparentemente frío y cruel con lo que le rodea, pero decidida e imperturbable en su propósito. La película es ella, su personaje, y nada más. Ella y un director que la mima en cada plano y sabe sacar la fragilidad que alberga su aparentemente helado corazón.
Los enfoques "nouvellevaguescos" de los silencios contemplativos y del encuentro con la vieja Amalia, los baños haciendo el muerto en el mar de Ischia, y los encuentros rohmerianos al sol con los italianos en el barco, consiguen hacernos sentir ganas de seguir viendo cine francés tan exquisito y profundo como éste. Todo ello con una puesta en escena punzante, cortante, seca minimalista y elíptica. Un estilo que oscila entre la asonancia de la música vanguardista y el naturalismo literario y minimalista de la nouvelle vague, y cuya eficacia reside en la mezcla entre lo natural y lo psicológico.

Jacquot convierte "Villa Amalia" en una obra reflexiva que consigue llevar a fondo la exploración de lo femenino que se ha ido gestando en su filmografía. Para este proceso explorador juega un papel fundamental su puesta en escena basada en la sequedad y lo contemplativo y, sobre todo, en el modo en que se muestra el sentimiento de fascinación por un paisaje y una actriz. En este sentido se relacionaría con el cine de Rohmer. Porque el cine de Benoit Jacquot , como el de Eric Rohmer, precisa de un ojo sensible para no dejar pasar pequeños matices relacionados no sólo con la disposición de los personajes en los encuadres o con la utilización de los colores, sino también con el uso de la banda sonora o del sonido exterior. Una mujer que huye de su pasado en busca de la libertad y de sí misma y, en definitiva, en búsqueda de su felicidad.

miércoles, 16 de junio de 2010

PARADA EN SECO. (Relato), 2010.


PARADA EN SECO



Viajo en tren con el espíritu muy decaído. Estoy rodeado de gritos e insoportables parloteos. No es sólo porque mire a través del cristal de mis ojos al pasar por un túnel por lo que veo oscuridad.

Vienen fríos revisores pidiendo billetes de tren, ahora. Hay cotilleos interminables, figuras borrosas que emergen en cada estación y gestos aburridos y ajenos que ven pasar nuestro tren.

De pronto aparece ella. Entra en mi compartimento y se sienta frente a mí. La miro, ella lo hace breve, impasiblemente y no parece inmutarse. No puedo dejar de mirarla pero no me atrevo a hablar con ella. No olvido las pocas veces en las que he sentido que alguien va a ser importante en mi vida, es como una vibración, un cambio en mi conexión con el mundo y una atracción. Y esta es una de ellas; estoy seguro. Parece como si algo le llamara la atención en mí…
Pero ella no parece saber lo que es, ni se lo pregunta, se limita a hacer lo que siente, que es mirarme pero con cierta indiferencia. Lo último que quiero hacer yo es mirarla, pero entonces hago justo eso, y chocan nuestras miradas. Hay redes de miradas que sostienen el mundo. Encuentros azarosos, pero inexplicables: la vida no puede ser de otra manera.

Me miro en un espejito que hay en el compartimento. Mi pelo ya cano y mi barba mal afeitada no afean mi imagen. Ahora parece que quiera devorarme con los ojos, y atravesarme, interrogante, con la mirada. No puedo salir de mi escondite, no. El vagón se mueve velozmente por túneles negros; sólo ella es la luz…

El tren se para. Ella se despierta. Mira por la ventanilla unos instantes como si buscara algo, se levanta y sale del vagón, dejando tras de mí las puertas cerradas. Yo, permanezco unos segundos inmóvil hasta que me lanzo contra la ventana, aprieto las manos contra el cristal, no puedo contener las lágrimas. Unos segundos solo, pero ella, que ya se ha bajado, se aleja despacio por la estación... Ahora se vuelve por última vez, como para confirmar que yo estaba allí… Siempre tranquila, se para y entreabre los labios como si fuera a decir o gritar algo pero calla, me mira otra vez con cara compasiva y parece que fuera a volver a subir al tren. Pero, al fin, se da media vuelta y se aleja.

El tren sigue su trayecto. Cierro los ojos y suspiro… Sueño lo que no fue, sospecho que he faltado a la cita con el destino y cuento cuántos somos los que perdemos nuestra oportunidad. Tú, yo, miles… Ahora el tren se detiene de nuevo. Parada en seco.

martes, 15 de junio de 2010

ARLEQUÍN CON MANDOLINA.


Era un arlequín extraño, de los más extraños,
ninguno adivinar podía el misterio de sus años.
Bajo su antifaz blanco, en su rostro sin color,
reinaba la huella del dolor.
Sólo brillaba en su cabeza un gorro,
de color rojo triunfal
como sobre las nieves del polo,
la aurora boreal.
Siempre con una mandolina se sostenía
y sólo la luna llena, detrás, le sonreía.

viernes, 4 de junio de 2010

IO SONO L’AMORE, primorosa tragedia operística de la alta burguesía italiana



La casa de los Recchi es un edificio coherente con la alta burguesía industrial que la habita entre amplios salones. Es Navidad y Emma y Tancredi, sus hijos: Edoardo, Gianluca y Elisabetta, los parientes, amigos, abuelos, celebran, entre las referencias a las generaciones anteriores y a las futuras, entre las estancias y los corredores, los jardines nevados, las grandes cocinas de Villa Recchi, el traspaso de funciones en el liderazgo de la empresa y la búsqueda de la consolidación de los papeles dentro del esquema de la clase a la que pertenecen.
Tanto Emma (la dueña de la casa, de origen ruso y que con los años se ha mimetizado con la familia de su marido) como Antonio (amigo de su hijo Edoardo, un joven cocinero poco amigo del compromiso y que concentra sus emociones en los platos que no le acepta su padre para el restaurante de la familia) son dos criaturas inorgánicas para los universos en los que gravitan. La pasión que los lleva a colisionar destroza todos los vínculos y los pone en contacto directo con la naturaleza, de la que Antonio extrae la vida para sus creaciones, y de la cual Emma se había alejado para construir su identidad. El precio que tendrá que pagar es muy alto, y sólo habrá una posibilidad de redención: el amor pasional y transgresor. La protagonista Emma (Tilda Swinton) siente el aburrimiento de su vida y decide respirar la naturaleza y compartir sus sensaciones con el cocinero con quien compartirá sensualidad y sexo. Cada secuencia está planteada con un mimo casi pictórico. Esa cuidadísima armonía visual responde, quizá, a una sobredosis del drama, en el sentido de que Guadagnino trabaja en umbrales de intensidad barrocos y viscontianos.

Guadagnino crea una atmósfera turbia y de irresistibles emociones al límite en sus secuencias finales, aunque sin caer en el melodramatismo aunque sí en la tragedia final que se refuerza grandiosamente con la espléndida e insistente banda sonora de expresiva percusión de John Adams.

Haciendo un guiño a sus paisanos Visconti y Antonioni, Guadagnino disecciona con estimable sensibilidad la desintegración del imperio doméstico víctima de las embestidas incontrolables de la pasión, el amor desatado, el deseo y el sentimiento. La cinta, liderada por una espléndida y esforzadísima Tilda Swinton, se tiñe de vehemencia y de tono operístico, pero no deja de ser un muy notable estudio de personajes, una película cuidadísima en forma y fondo que desnuda el rostro más desolador del capitalismo burgués pero infeliz corruptor de almas y capaz de destrozar la felicidad de los humanos que lo padecen.